Si una puerta se cierra y no se puede abrir, puede haber varias causas posibles. Algunas de las más comunes son:
- La cerradura está dañada: Si la cerradura está dañada, puede que no permita el giro de la llave para abrir la puerta. La cerradura puede estar rota o bloqueada por la acumulación de suciedad, óxido o daños por intentos de forzado.
- La llave está dañada: Si la llave está doblada o deformada, puede que no encaje correctamente en la cerradura y no permita el giro necesario para abrir la puerta.
- La puerta está desalineada: Si la puerta está desalineada, puede que la cerradura no encaje en su lugar y que la puerta quede bloqueada en la posición cerrada. Esto puede deberse a deformaciones o daños en el marco o en la propia puerta.
- Hay obstrucciones: Si hay objetos o materiales que bloquean la puerta, esto puede impedir su apertura. Esto puede incluir cosas como alfombras, cables, muebles u otros objetos.
Si una puerta no se abre después de varios intentos, es importante buscar la ayuda de un cerrajero profesional en Burgos para determinar la causa exacta del problema y tomar las medidas necesarias para solucionarlo. Intentar forzar la puerta o la cerradura puede dañarla aún más y resultar en costosas reparaciones.